Este sabado, un día de niebla fría que parecía pleno invierno, decidimos pasarnos por la ribera del Tormes a la altura de Huerta, zona bien conocida por nosotros y donde hemos anillado miles de pájaros.
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| Ribera del Tormes desde Huerta |
Despues del medio día, la niebla, tal y como esperábamos levantó, con lo que tuvimos realmente una tarde primaveral, donde solo nos indicaba que era otoño el precioso color dorado de mil matices que ya se comienza a apreciar en el bosque de ribera, cuyos límites cada vez son menos progresivos y mas bruscos.
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| Borde "radical" del bosque de ribera |
Cogimos una senda habilitada a la orilla del río, y ya en el mismo pueblo empezamos a disfrutar de interesantes observaciones de aves. Multitud de ánades azulones, pollas de agua, garzas e incluso la garceta grande habitual, aguantaban sorprendentemente cerca pese a los pescadores y paseantes que poblaban las orillas, recordando por momentos esos paseos en Europa donde la gente iba a echar de comer a las aves silvestres en lugar de tirarles piedras, como se ha hecho aquí durante años.
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| Bosque de Ribera del río Tormes al final de la Isla del Soto |
Hay que indicar que toda la zona forma parte del LIC Riberas del Tormes y afluentes, debido a la calidad de conservación de las orillas del Tormes en toda esta zona (más información aquí).
Multitud de pajarillos se afanaban en buscar comida por el soto, petirrojos, mosquiteros, carboneros, herrerillos, pinzones comunes...y ya estabamos a la espera de los pinzones reales, que suelen venir de visita en los inviernos mas duros y quien sabe si este año los tendremos aqui durmiendo de nuevo, como otros años anteriores. Mirlos y los invernales zorzales alirrojos y comunes se movían por el sotobosque, y un espectáculo de martines pescadores, hasta 7 juntos, persiguiendose gritando y a ratos pescando practicamente juntos. Mitos y reyezuelos se movían por la parte más alta de las copas, reclamando continuamente y avisando, con estridencia, del rápido y fugaz paso de un gavilán a ras de las copas de los árboles en busca de algún pajarillo despistado.
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| Varios de los cientos de azulones observados |
La presencia de un visón americano también fue convenientemente avisada por unas pollas de agua, aunque fue decepcionante comprobar que no se trataba de la nutria, habitante habitual también en esta zona. Caminar sin hacer ruido por los bosques de ribera es un espectáculo, los sonidos te envuelven y formas parte del entorno. La brisa que mece los árboles, el murmullo del agua y de las hojas, cientos de pajarillos reclamando activos al levantarse la fría y húmeda niebla...
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| Cartel ¿quizás no lo suficientemente explicito? |
Sin embargo a veces algo sucede que te despierta bruscamente del trance, como el paso de un "agradable"grupo de motos que atraviesan, impunemente, los caminos señalados con prohibiciones específicas de circulación de vehículos a motor.
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| Pareja de "fenomenos" saliendo del sendero hacia la carretera |
Y no son motos eléctricas silenciosas, no, sino autenticas molestias sobre ruedas, que te obligan a salir del sendero y pasan a toda velocidad indistintamente que camines solo, en grupo, con niños o con perros...