En Salamanca, el escribano palustre es un ave común en invierno. Se encuentra ampliamente distribuído a lo largo de las cuencas de los ríos con vegetación palustre, especialmente el Tormes y sus afluentes.
Todos los años, echamos un ojo a varios de los dormideros que conocemos, para ver como están y cual son las agresiones o barrabasadas que han sufrido esta vez, y en algunos de ellos hacemos alguna jornada de anillamiento, dentro de un programa de conservación más amplio.
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Aspecto de uno de los dormideros cercano a Encinas |
Esta vez, elegimos un pequeño dormidero mixto de unos 200 palustres y unos 100 trigueros, cerca de Aldealengua.
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Dormidero elegido para la actuación |
Se trata de un pequeño ensanchamiento de un arroyo, donde se crea una mancha de enea de unos 18 metros de ancho por 60 de largo, es decir, muy pequeño. Lamentablemente, como Miguel comentó en su
blog, es habitual que lo quemen a partir de estas fechas, no sabemos muy bien porqué, y dudamos si entre por fastidiar o por joder como las dos causas principales.
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Eneal quemado en febrero de 2011 |
No capturamos muchas aves, ya que no se trata de hacer una captura masiva de lo que hay, sino de coger unos pocos para marcarlos. En total cojimos unos 30 palustres y 10 trigueros, y paramos cuando la noche se cerraba, ya que preferimos no liberar aves en plena noche cegadas por la luz de un frontal.
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Momento de algunas de las capturas |